Marte y Castellón con Fair Saturday

Marte ha querido apoyar el movimiento Fair Saturday, como la feria de arte contemporáneo que defiende la cultura libre y para todos. Por esta razón, el sábado 28 en el Passadis de les Arts anunció el Manifiesto por la movilización del pensamiento silenciado, un texto redactado por Belén García Pardo y Joan Feliu, que se acompañó de proyecciones de vídeos de artistas comprometidos con esos valores. Además, Antoni Albalat creó para la ocasión una obra fractal e Ingrid Faustini una pintura en el suelo. Los beneficios fueron destinados a la asociación Contra el Cáncer. Por la tarde, las acciones se repitieron en MIAU Fanzara.

La idea que ha defendido Marte en consonancia con Fair Saturday es la de situar el arte y la cultura como protagonistas en el centro de la sociedad cada año, valorando la tarea de creación artística y cultural como motor de creación de riqueza social y económica, aportandodifusión, y una gota de financiación y reconocimiento a ONGs y proyectos sociales. En el manifiesto se hicieron públicas reflexiones como expresión reivindicativa que resume lo que es el arte y su función, tales como que el arte sirve para hacernos más felices y por eso es responsabilidad de todos; que el arte es cultura y no se puede separar de la cultura histórica ni de la historia de la cultura; que es un acto intelectual y social que no puede dejar de ser en principio polémico y crítico, como ejemplo de superación de la forma de pensar; que el arte no debe considerarse sólo por su forma o en su representación, sino por su valor, y el valor de su forma y representación es la razón por la que es arte; que la difusión del arte, su conocimiento, es un fin principal de la creación artística; y, en definitiva, que el arte es un derecho de la ciudadanía que todo el mundo merece y puede comprender y disfrutar. Y hace falta decirlo porque nos hemos acostumbrando a que en nombre de una ética o de un juicio estético particular de un dirigente (político o académico) se recorte y coarte la libertad de la expresión artística, de la libre expresión, y lo que es peor, a que nos digan qué podemos ver y qué no, fomentando el acritismo y demostrando un completo desprecio hacia la sociedad; y porque el arte sostenido nada más que por el mercado sólo tiene el valor del mercado. La deducción “si vale tanto debe ser porque es arte” es un fraude y un insulto a la inteligencia. Nos negamos a considerar que el mercado marca los valores artísticos.

El arte sin valores comprobables por el espectador, no es arte, es dogma religioso que debemos aceptar y asimilar como arte. El arte necesita talento, que el artista tenga algo que mostrar a través de su obra y que sepa cómo. El resto son mamarrachadas de ineptos. Si no es necesario un proceso intelectual, cualquier objeto es arte, todo es factible de convertirse en arte, no hay preparación, ni esfuerzo, ni talento. Cualquier cosa sobre un pedestal puede ser tomada por un crítico o un comisario que elabore un discurso y una justificación social y moral. Y si alguien dice que esto no tiene valores estéticos, automáticamente le acusarán de estar en contra del mensaje o de ser un ignorante. Esto no es arte, esto es un chantaje a la sociedad.

Esperamos que Fair Saturday crezca como movimiento global internacional en torno al arte y la cultura, y asimismo su vocación solidaria de mejora de la sociedad. No es poca cosa intentar unir pueblos y culturas a través de un movimiento global basado en el arte y la cultura; ponerlos en valor como elementos cohesionadores, movilizadores y vertebradores de la sociedad. Al menos, esperamos que año tras año provoquemos, el último fin de semana de noviembre, una masiva movilización social hacia el arte, la cultura y los proyectos sociales.

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